Chapa de aluminio atornillada a mano sobre estructura semi monocasco de eucalipto. Fabricamos una pieza a la vez en nuestro taller de Buenos Aires.
[ REF 01 // AVIACIÓN ]
La forma copia la caída del ala del B-29: gruesa al frente, fina hacia atrás. Usamos chapa de aluminio de 0.6 mm. Marcamos cada tornillo a mano con un golpe de punzón cada 3 centímetros para que entre al ras y no raspe al apoyar los brazos. Se entrega pulido mate o satinado brillante, protegido con sellador hidrofóbico Star Brite. No lleva lacas plásticas: el metal queda al natural para que gane su propia pátina con el uso diario.
[ REF 02 // ESTRUCTURA ]
No es un bloque ciego ni relleno blando: es un esqueleto semi-monocasco hueco, construido igual que el ala de un avión. Armamos una osamenta de tirantes de eucalipto macizo con cortes en ángulo, encastres, cola y tornillos. Se recubre con fenólico de eucalipto cepillado y lijado a mano para dar la curvatura. Antes de atornillar, pegamos el aluminio a la madera con film adhesivo de transferencia. Esto absorbe la dilatación térmica y evita que la chapa haga globos con los cambios de temperatura ambiente. Pesa 85 kilos y no se afloja nunca.
[ REF 03 // STORAGE ]
Los tres estantes integrados no llevan pintura ni fondos sintéticos. Armamos paneles rígidos forrados en lona canvas de algodón negro con tratamiento impermeable, cosidos en todo el perímetro. Cada panel se pega y se fija mecánicamente a la madera con clavos de aluminio de cabeza redonda colocados a mano. El interior queda limpio, amortigua el apoyo de libros o computadoras y mantiene la misma lógica de ensamble manual que el metal exterior. Pura materia noble.